Historia de la Filosofía (1). Jonia, la cuna del pensamiento occidental
Iniciamos con este viaje en torno a la historia de la filosofía. Esta serie de escritos tienen como fin el compartir de forma sistemática sobre las diversas etapas de la historia de la filosofía. Espero y te gusten estas líneas en las que trataré de prescindir de la IA para redactarlas. Iniciaremos mostrando la cuna del pensamiento occidental: Jonia.
Jonia se ubicaba en la costa del Asia Menor y se atribuye que este lugar fue donde se dio el nacimiento de la filosofía griega. Y a los filósofos que emergieron de ahí se les llama jonios. Curiosamente, mientras la misma Grecia se encontraba en un estado caótico, debido a las invasiones dorias del siglo XI a.C., que había mermado la cultura griega, Jonia conservó el espíritu de la civilización anterior. Me refiero al mundo jónico al que perteneció Homero, quien últimamente se ha vuelto popular y seguramente ha sido buscado en prompts de inteligencias artificiales y en buscadores de internet, dado que Christopher Nolan, este ilustre director, acaba de sacar la película de la Odisea. No sé si ya la llegaste a ver, mi querido lector. En lo personal, se me hizo entretenida y me agradó. Pero bueno, volvamos al asunto. Los poemas de Homero no pueden ser considerados como una obra filosófica, si bien son valiosísimos desde el punto de vista literario, donde se revelan ciertos episodios de la vida de los griegos y su manera de pensar; asimismo, tampoco debe de negarse el valor pedagógico que tuvieron estos poemas, porque básicamente se educaba con ellos.
Aquí traje a colación a Homero porque me resulta curioso que el mayor poeta de Grecia y el primer despuntar de la filosofía sistemática provengan de Jonia. Ahora bien, la producción de Homero y la cosmológica jonia no fueron hechos consecutivos, es decir, los poemas homéricos no generaron la filosofía griega.
Jonia era una encrucijada donde se encontraban Oriente y Occidente, de tal modo que se puede plantear sin problema la cuestión de si la filosofía griego debió su origen o no a la influencia oriental, es decir, de si la filosofía es oriunda de Babilonia o de Egipto. Tal postura ha sido defendida y hasta la fecha abundan los que en redes sociales y en círculos académicos la sostienen. Esta teoría tuvo su origen en los escritores alejandrinos, de quienes la tomaron los apologistas cristianos del período patrístico. Los egipcios del período helenístico-romano interpretaron su mitología conforme a las ideas de la filosofía griega y después afirmaron que tales mitos habían dado luz a la filosofía griega. Al igual que la pretensión judía según la cual Platón había sacado del Antiguo Testamento todos sus conocimientos. También están los que decían que el pensamiento egipcio había sido transmitido a los griegos por mercaderes. Pero imagínate lo difícil que esto sería, pues los mercaderes se caracterizaban por su practicidad y su enfoque estaba más enfocado en lucrar que en la transmisión de nociones filosóficas. Como bien dice Aurelio Covotti en su obra sobre los presocráticos (I Presocratici, p. 31, 1934), no se ha encontrado que los egipcios tuvieran una filosofía que comunicar ni tampoco habría que suponer que la filosofía griega procediese de la India o de China.
Otro punto interesante es que la filosofía griega estaba en estrecha relación con las matemáticas, y se ha mantenido que los griegos obtuvieron su pensamiento matemático de Egipto y su astronomía de Babilonia. Esto sí es más que probable. Sin embargo, no es lo mismo decir que las matemáticas científicas griegas fueron derivadas de las matemáticas egipcias. Estas consistían en procedimientos empíricos, rudimentarios con el fin de obtener resultados prácticos. La geometría egipcia consistía en métodos prácticos para medir y separar los terrenos de nuevo después de cada inundación por el Nilo. En cambio, la geometría científica, la euclidiana, no fue desarrollada por los egipcios, sino por los griegos. De igual manera, la astronomía de Babilonia era cultivada con el fin de la adivinación. Mejor aún, más que astronomía era astrología, mientras que en los griegos se convirtió en investigación científica. A pesar de esto, no se niega que los datos de los egipcios y de los babilonios fueron un material preliminar para inspirar la originalidad del genio griego.
Dicho lo anterior, por consiguiente, los griegos aparecen como los primeros pensadores y científicos de Occidente. Ellos buscaron por primera vez el saber por el saber, y lo hicieron con un espíritu científico libre y sin prejuicios. Y todavía más, dado el carácter de la religión griega, ellos estaban libres del dominio e influjo de cualquier casta sacerdotal que manejara un aparato dogmático que mantuviera a raya a los espíritus libres, impidiendo el libre desarrollo de la ciencia. Hegel, en su célebre obra sobre la historia de la filosofía, rechaza la filosofía india debido a que es prácticamente idéntica a la religión hindú. Admite la presencia de nociones filosóficas, pero comenta que no pueden adoptar la forma de pensamiento sistemático, pues están moldeadas bajo formas poéticas y simbólicas, y tienen, como religión, la finalidad práctica de liberar al hombre de las ilusiones e infortunios de la vida más que alcanzar el conocimiento por el conocimiento mismo. Esta postura hegeliana en torno a la filosofía india, que es discutible, propició que se mostrara al mundo occidental a partir de su exposición. Pero en lo que sí concordamos con Hegel es que la filosofía griega fue por primera vez pensamiento concebido con el espíritu de la ciencia libre.
Zeller insiste en la manera en que los griegos consideraban al mundo, en relación con sus ideas religiosas, la cual, combinada con su sentido de la realidad y poder de abstracción "les hizo capaces de reconocer desde una época muy temprana lo que sus ideas religiosas eran realmente: creaciones de una imaginación artística" (Zeller, Outlines). Desde que los proverbios de los sabios y los mitos de los poetas fueron reemplazados por las investigaciones semi científicas y filosóficas de los cosmólogos jonios. La filosofía sucedió al arte. Esta filosofía alcanzaría su punto máximo en Platón y Aristóteles y, finalmente, con Plotino se elevaría a alturas donde la filosofía es trascendida, convirtiéndose en misticismo.
El famoso paso del mito al lógos no fue abrupto. La teogonía de Hesíodo tiene una sucesora en la cosmología jonia, como lo veremos después, donde se pierde poco a poco el elemento mítico, aunque sin desaparecer del todo, ante la creciente racionalización. En efecto, el mito se encuentra presente en la filosofía griega, incluso después de Sócrates, como es claramente manifiesto en Platón.
Si llegaste hasta aquí, te agradezco tu tiempo y nos vemos en el próximo escrito donde hablaré sobre Mileto, que es la cuna de la filosofía jonia.
Alejandro Lucero
Cofundador de fyccel