Historia de la Filosofía (5). La sociedad pitagórica
Los pitagóricos no fueron solamente un grupo fundado por Pitágoras de Samos, sino que eran los miembros de una sociedad o comunidad religiosa fundada por Pitágoras, en Crotona, ciudad del sur de Italia, en la segunda mitad del siglo VI a.C. Pitágoras era oriundo de Jonia. Los orígenes de esta sociedad, así como la vida de este filósofo-matemático están envueltos en cierta oscuridad y misterio. Jámblico, en su Vida de Pitágoras, le llama "guía y padre de la filosofía divina", "un dios, un 'demonio' (es decir, un ser sobrehumano), u hombre divino. Pero varios historiadores de la filosofía, como Frederick Copleston, considera que las vidas de Pitágoras escritas por Jámblico, Porfirio y Diógenes Laercio poseen elementos un tanto fantasiosos, pues carecen de testimonios fidedignos.
El hecho de fundar una escuela no era novedad en la época. De hecho los maestros de Mileto que vimos en artículos anteriores de esta serie, se podría decir que habían fundado una escuela. Sin embargo, la novedad de la escuela pitagórica fue que poseía un carácter ascético y religioso. Esta surgió en el marco del final de la civilización jonia, donde emanó un renacimiento religioso que trató de alimentar la espiritualidad de forma auténtica, no como lo había hecho la religión pública basada en la mitología olímpica ni mucho menos la cosmología de los filósofos de Mileto.
Lo mismo que ocurrió con el Imperio romano, en su sociedad decadente, ocurrió con la civilización jonia. Hubo dos tendencias, hacia el escepticismo y hacia las "religiones del misterio". La sociedad pitagórica se encuadra en este último enfoque, donde se combinó un espíritu científico, lo que justifica la inclusión de Pitágoras en este ciclo de artículos de historia de la filosofía.
Hay elementos comunes con otra religión de los misterios: el orfismo. En el orfismo encontramos una organización comunitaria, en la que los individuos se relacionan, a través de un rito de iniciación y fidelidad, a un género de vida en común. En ellos encontramos también la doctrina de la transmigración de las almas, que es sumamente relevante en el pitagorismo. Por consiguiente, es difícil no pensar que el orfismo tuvo cierta influencia sobre Pitágoras.
Pitágoras y la sociedad pitagórica
Respecto a las ideas y prácticas ascético-religiosas de los pitagóricos, estos se centraron en la noción de pureza y observancias purificatorias. La doctrina de la transmigración de las almas llevaba, por supuesto, a promover el cultivo de estas nociones. La práctica del silencio, la influencia de la música y el estudio de las matemáticas se consideraban sumamente valiosos para la formación del alma. Algunos mencionan que Pitágoras prohibió comer carne. Esto último quizá por la doctrina de la metempsícosis o transmigración de las almas. Diógenes Laercio asegura que estaban en vigor muchas prácticas externas en la sociedad pitagórica, las cuales, por supuesto, no aportan mucho en el ámbito filosófico pero te las comparto porque resultan curiosas: abstenerse de comer habas, no andar por la calle principal, no permanecer de pie sobre los recortes de las propias uñas, deshacer la marca dejada por la olla entre las cenizas, etc.
Pitágoras admitió la doctrina de la metempsícosis, que básicamente establece que al morir, tu alma deja un cuerpo y migra a otro cuerpo. En su Vida de Pitágoras, Diógenes Laercio nos cuenta que Pitágoras, en un poema de Jenófanes, habiendo visto a alguien golpear un perro le pidió que se detuviera pues había escuchado la voz de su amigo. Se ve que el renacimiento religioso había devuelto la vieja idea del poder del alma y que esta perdura después de la muerte, contrastando la concepción de Homero donde las sombras de los difuntos son incapaces de pronunciar palabras. Entonces, para los pitagóricos, lo importante del hombre era el alma y no el cuerpo, al cual lo consideraban una prisión. El alma era el hombre real, no una simple sombra o imagen del cuerpo. De aquí la importancia que ponían los pitagóricos en ejercitar el alma y de purificarla mediante la ascesis, que incluía preceptos como el abstenerse de comer carne.
En el siguiente artículo abordaremos el tema de la filosofía pitagórica matemático-metafísica.
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